domingo, 25 de mayo de 2025

¡Feliz día del Orgullo Friki! ¡Feliz cumpleaños, Ignatius! (2ª parte)

Hace exactamente una revolución solar inicié este blog escribiendo una primera entrada de forma apresurada pues no quería perder momentum taquiónico. Además, me propuse escribir en él de forma más o menos regular pero claro─¡ah, amigos!─¿cómo aspirar a comprender, desde este imperfecto mundo sublunar, los ritmos de la dimensión ortogonal? Algunas personas relatan percibir ramalazos de humor cósmico tras la ingesta de psicodélicos y en verdad me lo puedo llegar a creer, porque también hay otras tantas personas contando historias todavía más raras al navegar en estados alterados de consciencia. Pero ahora imagináos que el universo va y os cuenta un chiste en una anodina tarde de verano, con los huevos sudorosos y sin ir colocado ni nada. ¡Ah! ¡Podríais no estar tan finos! ¡Lo mismo tardáis 20 años en coger el chiste!

El caso es que sigo con la pequeña ambición de darle cierta estructura taquiónica a este blog; así que volveré a aprovechar la coincidencia─quizás auspiciada por las Moiras─del día de mi cumpleaños con el día del Orgullo Friki, y lo haré comentando los dos libros que (barrunto) han tenido mayor relevancia al analizar el fenómeno del frikismo en territorio español.

Hablo de "Orgulloso de ser Friki" del Sr.Buebo y "Dentro del laberinto friki" de Cristina Martinez, ambos retratos de la subcultura friki─en un tono más ligero, jocoso y personal el primero y más riguroso y académico el segundo, siendo éste último un resúmen de la tesis doctoral en el campo de la sociología de su autora. Comentaré a continuación algunos paralelismos y algunas divergencias entre ambos trabajos y haré algunos apuntes desde mis propias anotaciones.

En primer lugar podemos establecer que el fenómeno friki como lo entendemos en la actualidad viene importado desde el mundo anglosajón. Claramente influenciado por sus «constantes visionados» de "Star Wars", Buebo sitúa el "año cero" del frikismo en 1977, año del estreno de dicho film. En una línea histórica más amplia, sitúa por su parte Martínez este germen de la subcultura a principios del siglo XX, en el entorno de los relatos pulp y las primeras representaciones cinematográficas que acabarían eclosionando casi un siglo después con la aparición del ordenador personal y más tarde Internet.

Si uno lo piensa no podría haber sucedido de otro modo: la cultura anglosajona lideró la Revolución Industrial y por tanto los medios de reproducción y difusión de masas. De entre estas tecnologías, Buebo destaca el televisor como medio aglutinador de los frikis y Martinez establece, usando la lectura económica, al cine friki como «punta de lanza de la industria»: en cualquier caso ambas tecnologías afines a lo audiovisual. Espectador comparte orígen etimológico con espectro (imagen, fantasma, resultado de la difusión de rayos) proveniendo del verbo specere (observar, mirar). De ahí a la imagen y a la imaginación y de la raíz latina imago: retrato, semejanza, copia, aparición, fantasma, idea, apariencia, imagen.

¿Tecnologías de la imaginación? Podríamos incluso argumentar que la temática fantástica de la literatura pulp, aún transmitida textualmente o en negro sobre blanco, exige al lector una mayor capacidad imaginativa─literalmente: de generar imagenes en la mente─que las novelas de corte más realista. Añadiré algo más en este punto: creo que Buebo no está del todo equivocado al identificar como "año cero" del frikismo el del estreno de "Star Wars". Por una parte esta película está fuertemente influenciada por todo el pulp del siglo XX y, a esta fuerte resonancia cabe añadir que ya no la estética, sino la manufactura de los efectos sonoros y visuales de esta película pasan por un filtro extra de frikismo. Como relatan en el episodio 4"Industrial Light & Magic is Autistic"─del Autistic Culture Podcast, gran parte del éxito de Lucas consistió en reunir a un conjunto de autistas inadaptados y darles la libertad de explorar sus intereses obsesivos en el campo de los efectos especiales y la cinematografía, aprovechando así su tendencia psicológica al monotropismo.

En este punto aclararé que a nivel de temáticas que pretendo seguir en este blog está la confluencia─en mayor o menor medida─entre rasgos característicos del espectro autista con la subcultura del frikismo. Obviamente mucha gente ha trazado antes que yo este paralelismo y existe abundante material en la red sobre el asunto. En este sentido hay cierto debate del tipo naturaleza vs.crianza entre Buebo, que especula sobre la existencia algún "gen friki" y Martinez, que argumenta que nadie nace siendo friki.

Valgan algunos ejemplos de esta confluencia extraídos de este otro video de Bea Sánchez, que versa sobre conductas inmaduras en personas neurodivergentes─lo que el debate público tradujo no hace demasiado tiempo como el fenómeno de los "niñombres". Así, desde este punto de vista, subyacería al coleccionismo  una forma de regulación emocional y sensorial que incluye la sistematización. Como señala Sánchez, el neurodivergente extrae a veces más placer del hecho en sí de coleccionar objetos que del uso que vaya a darles y de hecho Buebo dedica una sección de su libro precisamente a las estanterías como «deber del friki de obligado cumplimiento».

Otro ejemplo que pone Sánchez es el del cosplay como liberación ante el masking o camuflaje del neurodivergente, o dicho de otro modo, del hábito de fingir una personalidad impostada en aras de la integración en el mundo "normal" o neurotípico, algo que también comenta Buebo identificandolo como una fase previa a la autoaceptación del frikismo propio.

El último rasgo del video que me interesa comentar está relacionado con el animismo o tendencia a personificar objetos en personas neurodivergentes. Si bien en el frikismo, como señala Martínez, hay una reproducción de la lógica del consumismo de la sociedad comercial actual, pienso que el apego y la contínua proyección de significado del friki hacia sus objetos puede ser una forma diluida de estas tendencias animistas[1]. Buebo llega a afirmar que «el motor que hace funcionar al friki es la posesión» y yo me pregunto sí, aparte del vulgar placer derivado del estatus social que deriva de la adquisición y tenencia de objetos raros, no exista también un factor relacionado con la otra acepción de posesión. De nuevo la etimología: «la locución latina possessio deriva del verbo possidere que, a su vez se compone de sedere (sentarse) y del prefijo pos o posse, que equivale a poder (como facultad de sentarse o de fijarse en un lugar determinado)». Como si, de alguna manera y relacionado de nuevo con el modo animista de entender el mundo, el friki quisiera imbuirse, lograr estar poseído de las cualidades intrínsecas, del maná del objeto.

(Queda pendiente en este punto relatar mi trip ayahausquero animista con objetos inanimados "vivos". Lo dejo para otra ocasión).

Otro punto en común entre ambos autores y que conecta con el espectro autista es la relación del friki con su cuerpo. Buebo construye a lo largo de su texto un retrato paródico del arquetipo generalizado del friki como una persona con tendencia a la obesidad, la mala alimentación y el descuido de su apariencia personal, que hace gala de gran torpeza cuando intenta desempeñarse en el ámbito de la actividad física y mete contínuamente la pata al intentar socializar, pues tiene un alto grado de introversión muchas veces rayano en lo patológico. Este tipo de variables psicológicas─típicas del espectro autista─podemos añadir también las que tienen que ver puramente con el atractivo sexual del sujeto o sea: el resultar más o menos agraciado ante terceros o coleccionar complejos físicos.

Si bien y como he señalado antes me cuido bastante de establecer relaciones directas─porque un colectivo amplio presentará un también amplio grado de variabilidad y estás características aparecerán repartidas en un espectro─sí parece que dicho espectro aglutina a un sector de la población con mayor tendencia a la disociación del cuerpo, algo de nuevo típico del espectro autista. En este punto las observaciones de Martinez me han resultado muy interesantes: las experiencias, argumenta la socióloga, que busca este colectivo no revisten de tanta intensidad son en parte «imaginadas o proyectadas, no tan reales, no tan "a flor de piel" como pueden ser las que viven otros colectivos juveniles (deportes extremos, largas sesiones de baile, experimentación con drogas)».

«El mundo friki», señala Martínez en un párrafo que merece la pena citar ampliamente:

no funciona exactamente [de forma tribal]: sus miembros se unen puntual o regularmente pero mantienen un ánimo de individualismo, a menudo rechazan la idea de formar parte de un movimiento social; mientras que el elemento principal y en algunos casos el único que comparten, son sus aficiones, nunca una ideología. Tampoco tienen rituales de admisión ni cumplen con la demarcación fisica (las tribus existen en lugares concretos, pero en el caso friki la comunidad es ubicua y dispersa, muchos amigos compañeros del fandom viven en distintas ciudades o incluso países); no se trata de un sistema cerrado, una isla, que genere sus propias formas de actuar, sino de un movimiento mayor del cual participan muchas personas de muy distintos ámbitos. Mientras que las tribus son comunidades emocionales en las que prima la experimentación y la energía, vivir cosas juntos, gran parte del mundo friki ni siquiera es fisico, sino que depende de conversaciones mantenidas a distancia (antes por correspondencia, ahora a través de Internet). Por último, mientras que las tribus urbanas suelen ser excluyentes, el mundo friki no es así, y puede ocurrir que una persona friki participe además de otra tribu urbana, como pueden ser góticos, heavys, skaters u otros. En resumen, aunque la caracterización como tribu urbana puede resultar útil para una primera aproximación y aunque en el imaginario popular sí se entienda a los frikis como una tribu, desde aquí entendemos que no es la catalogación adecuada para estudiar el fenómeno, que deberemos estudiar más correctamente como subcultura.

Tengo mis reservas con la afirmación de gran parte del mundo friki no sea físico, pues tienen existencia física los discos duros y todo el aparataje circundante (red de comunicaciones, red eléctrica, refrigeradores, etcétera) que almacenan la información que intercambiamos los frikis de forma "no física". Dualismos cartesianos aparte, puedo entender que Martinez busque conceptualizar ese otro "espacio" intangible en la consciencia humana: el de la imaginación, en donde savants de las capacidades de visualización realizan proezas─pienso por ejemplo en la habilidad de Nikola Tesla de visualizar y poner en marcha en su mente los diseños de sus máquinas antes de construirlas en el plano material. Y sí, el pensamiento visual es también una característica típica del espectro autista.

Al final los objetos imaginales proyectados sobre el espectro friki─¡o los sobre los espectrales frikis!─vienen mediados por la esfera tecnológica de los medios de comunicación de masas. Que prime, como señalaba un poco más arriba Martínez, más la afición que la ideología─más el medio que el mensaje, como podría decir McLuhan─podría indicar el surgimiento (o resurgimiento) de modos cognitivos que transcienden la mera racionalidad, y que podríamos relacionar a vuelapluma y con poco rigor con: la lógica difusa del hemisferio derecho del cerebro, el lenguaje mítico, el reconocimiento de patrones o incluso una vuelta a formas religiosas politeístas paganas.

Y bueno, hasta aquí estas pinceladas derivadas de la lectura de estos dos interesantes libros. Me dejo cosas en el tintero pero miren: estoy acabando de escribir esto apresuradamente este año también pues me voy a comer con mi madre para celebrar el cumpleaños en poco menos de una hora. Supongo que, como decía al principio, si esto vuelve a adquirir momentum seguiré tocando estos temas poco a poco en el blog. Por lo pronto publicando este breve reseña espero no haber dejado escapar demasiados taquiones.

Saludos foltrónicos, taquiónicos y ortogonales.

***

[1] como curiosidad, me acabo de enterar de que en la época en la que Marx acuñó el término "fetichismo de la mercancía" el término fetiche se utilizaba aludiendo a sociedades animistas.

sábado, 25 de mayo de 2024

¡Feliz día del Orgullo Friki! ¡Feliz cumpleaños, Ignatius!

Buenas. Estreno nuevo blog con esta primera entrada, así que supongo que debería presentarme.

Me llamo Ignatius K Dick y si para contarles algo sobre mí tuviera que empezar desde el principio diría que nací el 25 de mayo de 1981, pero claro: desde una perspectiva taquiónica, foltrónica y ortogonal ─desde la cual el flujo del tiempo no discurre normalmente─ el concepto de "el principio" puede resultar confuso. Señalando esto tampoco quiero dar la impresión al lector de que en mi día a día experimento el mundo como el Dr. Manhattan en aquel mítico número 4 de "Watchmen", en el cual este simpático señor azul andaba percibiendo simultáneamente pasado, presente y futuro mientras se paseaba en pelota picada por la superficie de Marte.

Obviamente no: no hablo desde una perspectiva puramente taquiónica, foltrónica y ortogonal. Si me encontrara en dicha posición seguramente no estaría escribiendo esto con el ánimo de rascar en un futuro algún eurillo y quién sabe qué otros mezquinos intereses, pues ya habría echado varias quinielas ganadoras incluso sin gustarme el fútbol ─como ya habrán adivinado solían elegirme el último para jugar al fútbol en el patio del colegio─ y al fin podría retirarme del mundanal ruido y dedicarme en cuerpo y alma al estudio de la ciencia foltrónica. Para bien y para mal la vida me ha llevado por lo que interpreto como turbulencias espaciotemporales y he sentido curiosidad por las mismas. También para bien y para mal me dedico en los ratos libres a lo que todo hijo de vecino hace en el contexto del tardocapitalismo digital: intentar montárselo monetizando sus neuras en la red.

Así que retomando la presentación podríamos decir que todo empezó el 25 de mayo de 1981, día en el nací. O al menos el día que nací por primera vez, porque claro: alrededor de 35 años después volví a nacer de nuevo. O quizás terminé de nacer, quién sabe. O sea: de momento creo que o bien he nacido dos veces o bien he nacido en dos episodios separados por más de tres décadas de tiempo humano. ¿Les parece confuso? A mí también me lo parece, y no acabo de estar seguro de si escribir al respecto acabará por confundir todavía más a mi mente: a veces resulta difícil soportar toda esa energía liberada por el bombardeo cósmico de taquiones.

Quizás el lector atento habrá reparado que este blog nace también un 25 de mayo y, antes de explicar el porqué, quisiera hacer un pequeño inciso a modo aclaratorio. Marie-Louise von Franz decía que si alguien desea conocer una civilización ha de estudiar sus textos y enseñanzas sagradas, pues estas le acercarían a la tradición consciente de dicho pueblo. Pero ─continuaba von Franz─ uno tiene que acercarse también al folklore para contemplar la compensación inconsciente de la tradición colectiva.

Si entendemos entonces la cultura popular de masas del siglo XX como una suerte de folklore moderno, y a juzgar por la cantidad de figuras mesiánicas míticas que pululan en sus narrativas más importantes ─tipo el Luke Skywalker de "Star Wars" o el Neo de "The Matrix"─ me da la impresión de que el friki occidental medio como servidor debe llevar dentro, siquiera de forma inconsciente, a un pequeño homúnculo ungido por la gracia de Dios.

Por eso, y volviendo al hilo principal: si yo ahora afirmo que inicio este blog poseído por un fanzine del futuro titulado "Ultrafrikismo", que traerá equilibrio al frikismo y que no veo fortuito que el encargado de transcribirlo (servidor de ustedes) viniera al mundo el día que años más tarde celebraríamos el Día del Orgullo Friki (25 de mayo) ustedes pensarían que están ante el enésimo frikazo con delirios de grandeza. No lo descarto, la verdad, pero permítanme matizar mi postura.

Según wikipedia el Día del Orgullo Friki lo establece un bloguero apodado señor Buebo en 2006, haciéndolo coincidir con la fecha de estreno de "Star Wars" ─una de las catedrales magnas del frikismo occidental. Dicha fecha ─de nuevo: un 25 de Mayo─ la comparten otras dos festividades similares del frikismo anglosajón: el Día de la toalla que conmemora la serie de novelas de la "Guía del autoestopista galáctico" de Douglas Adams, y el Magnífico 25 de mayo de las novelas de "Mundodisco" de Terry Pratchett.

¿Podría haber un nexo común entre estas fechas? En principio podría parecernos una coincidencia arbitraria. Pero quisiera argumentar la posibilidad de un componente taquiónico, foltrónico y ortogonal que las uniría.

***

Los cenáculos místico-esotéricos occidentales comúnmente discuten acerca de este fenómeno de coincidencias temporales utilizando el término "sincronicidad". Dicho término lo acuñó Carl Jung, y lo definiría como un principio de conexión acausal por el cual los eventos psicológicos internos están vinculados a los eventos del mundo externo por coincidencias significativas en lugar de cadenas causales.

Nótese como la definición de Jung repite el esquema mesiánico: un principio conector acausal externo (Dios) conectando los mundos internos (ungiendo las almas) de la especie humana. Autores posteriores como Eric Wargo han cuestionado este paradigma clásico de las sincronicidades. Sintetizaré de forma rudimentaria el argumento de Wargo usando como referencia dos entradas (1, 2) de su blog.

Resumidamente: «Jung y Platón deben morir para que las facultades psi puedan vivir». O, expandiendo un poco más dicho argumento: «no sólo las sincronicidades sino los arquetipos y las formas ideales son ilusiones causadas por nuestra incapacidad de reconocer el modo verdaderamente cienciaficcional en el que los bucles temporales de información/emoción pueden intensificar la potencia de eventos y símbolos confluyentes en nuestras vidas, así como el rol que nosotros mismos jugamos en dicho proceso».

En otras palabras: el argumento de Wargo estaría desplazando concéntricamente ─hacia un orígen endógeno─ el principio de conexión acausal de Jung. No olvidemos que el psicólogo suizo estuvo obsesionado con que sus ideas resultasen respetables para la ortodoxia científica de su época, así que probablemente adecuó la definición del fenómeno para que encajase con lo que el ensayo “Ciencia y cientismo” de Antonio Escohotado denomina "la construcción cientista",  la cual:

arranca con Galileo y Descartes, y obtiene su primera forma acabada algo más tarde, gracias al genio de Newton. Es en principio fiel al puro criterio experimental de Bacon, con su propuesta de centrarse en la inducción, aunque procede mediante geometría y experimentos mentales, orientados a mostrar que la naturaleza es “reductible a leyes matemáticas”. Unido al absolutismo metafísico, político y religioso, del que toma una rígida separación entre material e inmaterial, el ideario cientista se lanza a una redefinición cosmológica apoyada sobre tres conceptos desconocidos por completo hasta entonces: 1) una materia rigurosamente pasiva (“masa inercial”); 2) traída y llevada por vectores inmateriales (“fuerzas matemáticas”); 3) cuyo movimiento resulta previsible con exactitud (calculándolo a partir de sus condiciones iniciales).

Como iba diciendo estas son las ideas que podrían estar influyendo en la concepción del “principio conector acausal” de Jung, e incluso otros constructos posteriores que otros autores también han relacionado con las sincronicidades como David Bohm y su noción del “orden implicado”. En su lugar, Wargo propone el pensamiento de Philip K. Dick como aproximación alternativa al fenómeno:

[PKD] sugirió que las sincronicidades ocurren porque en el futuro nos hallamos viajando en el tiempo, cultivando nuestro propio desarrollo; que nuestra consciencia expandida tiene el poder de “dirigir el escenario” no porque una deidad de barba blanca sentada sobre una nube se incline y juegue con nosotros como si fuésemos piezas del ajedrez, sino debido a la propia naturaleza del tiempo. Las coincidencias podrían ser el producto de alteraciones temporales: de nuestras propias alteraciones temporales en el futuro.

El mismo Dick comenta esta diferencia de matiz en uno de sus textos exegéticos, al respecto de esta influencia taquiónica, foltrónica y ortogonal en su novela "Ubik":  

estaba intentando expresar de forma vaga e inconsciente una serie de experiencias vitales relacionadas con una fuerza ─formativa─ que me dirigía, me moldeaba y me asistía. Una fuerza mucho más sabia que nosotros y que de modo alguno podía percibir directamente (...) Así que diría que el propósito de la novela ─mi propósito, de todos modos─ consiste en funcionar como una declaración ficcionalizada de esta presencia que elegí llamar "Ubik" arbitrariamente. Veo posible que Ubik ─o más exactamente: esta Gestalt futura de propósito y significado─ pudiera haber escrito el libro a través mío, pero sólo en el sentido de que todas las criaturas, de los saltamontes en adelante, "han sido escritos" por lo que llamamos instinto ─más que haber escrito ellos mismos sus vidas. Uno podría decir en que, más que Philip K Dick haya escrito Ubik, Ubik ha escrito a Philip K Dick.

Pero no tengo el sentimiento de que fui "elegido" como su instrumento o algo similar, del mismo modo que cuando ves un programa en TV la cadena que lo retransmite tampoco te ha elegido. Simplemente emite la señal en todas direcciones y algunas personas la sintonizan. Todo lo que hice fue transducir, como hacen todas las criaturas: sencillamente me limité a dar a la información recibida un nombre y un lugar en donde habitar.

«Los bucles de retroalimentación temporales», especula Wargo, «podrían estar amplificando el significado personal de las formaciones simbólicas, las cuales, debido a nuestra incapacidad de reconocer los fenómenos psi, aparecen como objetivas o externas ante nosotros». Este desplazamiento de las sincronicidades desde las esferas celestes al cuerpo lleva a Wargo a rastrear la cualidad sensorial, fenomenológica, de las mismas: las describe como «momentos transitorios de claridad y de presencia fuera y más allá de la imaginación». Momentos de trance con los que, señala además, cualquier interesado en la ingenieria psicológica puede jugar a orquestar ─«cosechar el espacio-tiempo para inducir sensaciones de presencia probablemente se remonta a los orígenes mismos de la religión». Vistos así podríamos leerlos como el incienso de las nuevas catedrales audiovisuales del frikismo:

incontables críticos culturales han señalado la naturaleza cercana a las drogas de los medios electrónicos y visuales, y ésto no es simplemente una función de la función de estimulación dopamínica provocada por el movimiento y los cortes rápidos. Incluso la actuación es una especie de “efecto especial chamánico”: una persona que asume la personalidad de alguien más ─un héroe o un espíritu o un Dios o incluso Papá Noel─ es una transformación asombrosa para un niño; también provoca algo de asombro a un adulto el ver una celebridad del cine o de la TV en la vida real: una disonancia cognitiva moderadamente placentera, a la que seguramente se deba nuestra fascinación con las celebridades.

***

Volviendo entonces a la confluencia temporal del 25 de mayo: quizás no nací un 25 de Mayo para traer equilibrio al frikismo, pero quizás todos estos bucles temporales de significado, retroalimentándose los unos a los otros, estén creado una corriente taquiónica, foltrónica y ortogonal que pueda servir como punto de entrada a la dimensión psíquica que anima al frikismo. Denomino a estos puntos de confluencia temporal nexos-TAO (nexos taquiónico-autistas ortogonales) pero ya me explayaré al respecto más adelante.

Tanto "Star Wars" como las novelas de "Mundodisco" hablan explícitamente de precognición ─aunque sea de forma ficcional─ por lo que presumiblemente en la composición de las mentes que las concibieron encontraríamos un alto número de taquiones. En el caso de Douglas Adams esta presencia de taquiones parecería incluso más intensa, porque como argumenta este artículo en Nature algunas descripciones de aparatos ficticios que aparecieron en estas novelas han acabado haciéndose realidad posteriormente.

¿Podría este flujo de taquiones afectar a los estados de tránsito de la vida humana? Bueno, realmente no puedo saber si afectaron a mi nacimiento ─me refiero al primero, o bueno, al de 1981─ pero hay un caso que me tiene inquieto: el de la investigadora estadounidense Acharya S, quien dedicó su vida al estudio del origen mitológico de la figura de Cristo vinculándola con deidades solares y mitos de resurreción pre-cristianos. Desde que conocí el dato de la fecha de su muerte ─un 25 de diciembre─ no puedo dejar de preguntarme si los taquiones cósmicos pudieran haber tenido algo que ver a la hora de determinar el momento de su partida.

En cualquier caso, bienvenidos al blog y disculpen si esto resulta abigarrado y algo confuso. He ido con prisas para tenerlo listo para hoy 25 de mayo. Está claro que podría haberlo publicado con algo más de calma la semana que viene y vendría a decir lo mismo pero, ¿quién sabe? ─quizás hubiese perdido algunos valiosos taquiones por el camino.